La belleza pasa desapercibida
El País publica que un virtuoso del violín se plantó con su Stradivarius en el metro de Washington y estuvo tocando 43 minutos. Era un experimento del Washington Post para ver si la gente estaba preparada para la belleza.
Sólo una persona se paró (6 minutos) a escucharle y de las 1000 personas que pasaron sólo 27 le dieron dinero. Ganó 32 dólares.
Al violinista le pareció muy extraño sentirse ignorado, pero se sintió "extrañamente agradecido" cuando la gente le daba dinero.
No me voy a meter con los resultados del experimento o si es un experimento, pero cuando leí la noticia me vino a la mente lo difícil que es ser músico en el metro y lo exigente que es para un artista colocarse en una tesitura así. Porque todos son artistas, incluso los malos, incluso los muy malos.
Por cierto, yo creo que la belleza no pasa desapercibida. Y creo que se podría plantear el mismo experimento y tener éxito.
En la web del Post
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