Auschwitz
Siempre me ha interesado mucho el Holocausto. Por las dimensiones, por la pérdida para la cultura europea, por la crueldad del hecho y por la injusticia de la práctica ausencia de castigo para los culpables. Esto último es quizá lo que más me interesa. Los mayores asesinos en masa no eran la mayor parte de las veces el SS arquetípico de las películas. Los Einsatzgruppen estaban constituidos por policías en su mayoría y después de la guerra volvieron a patrullar las tranquilas ciudades alemanas. No solo nadie les pidió cuentas, sino que ellos mismos nunca se las pidieron y murieron en paz. En paz.
De vez en cuando el pasado retorna abrasador, aunque ya a muy pocas personas les importe (cosas de la memoria, que pocas veces es histórica).
De Auschwitz existían muy pocas fotos, las que
Lilly Jacob se encontró en Dora-Mittelbau. Qué curioso que de un sitio perdido en el centro de Europa, en donde murieron más de un millón de personas, sólo hubiese 193 fotos.
Hasta que un coronel retirado donó a los
United States Holocaust Memorial Museum Archives un album que había encontrado en un apartamento de Frankfurt en 1946. Lo más curioso de estas fotografías no es lo animado que era el ambiente entre el personal de las SS en junio de 1944 (por supuesto que se lo pasaban bien!), sino ver en las mismas a
Richard Baer,
Mengele (con su Cruz de Hierro 1 clase),
Hoess y
Kramer departiendo amigablemente mientras fuman un cigarro. Son las únicas instantáneas de estos hombres en Auschwitz. La única prueba, aparte de los testimonios y confesiones (Hoess jamás lo negó), de que estos hombres estuvieron allí.