Me llama
la atención
la noticia de la holandesa de las FARC que tiene que abandonar
su diario personal. Me intriga a pesar de que sé lo que me voy a encontrar en esta émula de
Regis Debray: despiste, tozudez y fanatismo.
Me recuerda a Martin Amis y su excelente Koba en dos momentos:
-Cuando cita a Santayana: los fanáticos son aquellos que redoblan sus esfuerzos según olvidan sus objetivos. Ella los redobla.
-Cuando siento pena por ella: mujer en un reducto machista, el temor que debe sentir de verse prisionera en manos de unidades anti-guerrilla, la equivocación irreparable en términos vitales de quien cruza la frontera de la humanidad. ¿Por qué siento pena por ella si pertenece a una banda que mata, extorsiona y trafica? Mejor: yo no sentiría pena si fuese una torturadora pinochetista. Mejor: no siento pena.
Gran golpe de los servicios de inteligencia al filtrar su diario.