Qué bueno
es que un gran y reconocido cocinero como Ferrán Adriá
rinda homenaje a un gran pero poco reconocido cocinero como Karlos Argiñano. No he estado en su restaurante, pero sí he asistido, encantado, a las clases que este hombre ha dado a varias generaciones de españoles (y argentinos) acerca de la cocina honesta y cariñosa de la que se puede y se debe disfrutar todos los días.
El Gourmet de Provincias
lo cuenta muy bien.
Qué gran gremio el de los cocineros no?